domingo, 24 de octubre de 2010

El ladrón de tus noches


Hay un perro. No. En realidad hay muchos perros y perras en esta vida. Entonces digamos que hay muchos perros. Sí. Aunque este perro creo que no lo conoces. O tal vez sí. Quizás lo has visto por ahí. Pero seguro que no sabes nada. Yo tampoco sé nada. Venimos a este mundo sin saber las reglas de su juego. Nadie nos enseña a vivir bien o a vivir mal. Nadie nos enseña a ser perros o a ser humanos. Nadie nos ha dicho que sea cierto que la luna salga los lunes. ¿Alguien te ha dicho que te quiero?. ¿Alguien me ha delatado algún jueves entonces?. Alguien ha mentido bastante. Y no sé si tú o yo. Habremos de competir por las noches. A ver quién conquista las estrellas primero. ¿Serás tú?. Es probable que yo nunca haya sido. Pero estuvo tan cerca. Vamos a patear los árboles. Con los ojos cerrados. Hay que tenerle miedo a la vida de vez en cuando, coño. No podemos ir por ahí, cacheteando la suerte y riéndo. Guau Guau. A veces ladro y no me escuchas. ¿Para qué me vas a escuchar tú al final de cuentas?. No escuchas ni a tu propio corazón. No escuchas y no luchas. Te doy la patita. Creo que te gustan los gatos. Eso explica todo. Eso no explica la mutua alergia. Eso no explica pero pica. Échale más ají al cebiche. Échale más mentiras al caldo. Tienes una visión gastronómica espectacular. Solo no cocines perro, por favor. Dicen que el fuego quema. Más que tus cachetadas, lo dudo. Menos que el infierno, por ahí. Lo conocemos perfectamente. Visitas diarias. Cuando no, semanales. Es la tradición. Es la traición. Es la emoción. Es la confusión. Es la ya-no-ya. Mucha paranoia. Tú con la locura que se cura. Yo con la locura que asegura. Es divertido si lo ves así. Y si no lo ves mejor. Hay cosas peores que ladrarle a un gato. ¿Piensas que lo hago adrede?. Así no se puede. Claro que no se debe. Debería pero no llueve. Por mi parte, que se mojen todos. Por tu parte que todo se moje. Que todo se enoje. Que este perro sonroje. Eres sabia con la labia. ¿La felina ahora es de Yugoslavia?. Desconoce perro peruano. Perro feo, perro enano. ¿Quieres saber porque ando pelado?. ¿Será que tú me has despreciado?. Soy el perro que durmiendo mueve la patita. He pensado que tus ojos son de dinamita. El sonido de las miradas. Las horas en el sonido se explican. Cuando yo cachorro y tú gatica. La vaca ya no se acuerda cuando fue ternera. Las mariposa no se acuerda cuando primavera. ¿Quieres saber por qué me escondo de ti en la noche?. Primero encuéntrame y no me des reproche. Duermo en la calle. Como de sus bolsas. Espero que me lanzes tus sobras. Me gusta el chifa. Ya lo sabes eh. Yo ya no quiero saber más de ti. Yo ya quiero tener más de ti. Yo ya quiero que se hable mal de los dos. Que la pareja dispareja dispare. ¿Sabrás lo que significa que la muerte nos separe?. Que yo me iré primero. Que los animales no nos casamos porque sí. Que podemos ser felices, sin embargo. Y el amargo déjalo para después. Partir joven está dentro de mi planes. La felicidad no está dentro de mis panes. Porque el panadero nunca le fía a los perros. ¿A los gatos sí?. Déjame contarte que los perros no escriben. Los perros ladran. No soy escritor. Mentiroso sí. Pero si alguna verdad te iré a decir. Quiero que sea esta. Que aunque perro y gato peleen. Una cosa es importante. Que si me acompañas esta noche. Por los techos de las nubes. Plagaremos la ciudad con nuestras pulgas. Y ráscandonos te diré. Al susurrar de los aullidos animales: Que lindo mundo nos tocó contemplar bajo la sombra, mientras te robaba las noches.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Un partido entre dos



"Como un perro atropellado por el Metropolitano". Así me siento, causita. Me han pasado por encima con una gracia sutil que duele pero gusta. Pica y arde como ají panca. Ya no da rabia, alucina, a estas alturas del partido solo esperas el pitazo final y que se acabe el partido de una maldita vez, que entonces se mechen todos los jugadores y que anulen el partido para que todos tengan la culpa y te sientas menos peor (¿así se dice no?).


Así es.


Claro pues, después de tanto showball ocurre que, como-quien-no-quiere-la-cosa, yo le había tirado lenteja a esa personita que ni menos imaginaba me haría alucinar feo con maripositas y brillantinas. Pasa que, nada es como uno quiere que pase, primo, que nada sucede a tu antojo y ya ves, ahora todo cojudo he perdido la batalla más sencilla y criminal de todas, la del amor.


Pídeme una cervezita más causachum. Pa' que resbalen las penas así rapidín pues. Ta' que hace sed, hace penas, hace ratos que no concibo la idea de que la figura haya girado así de la nada ¿Me entiendes?. Ta' que una cosa es que te cancelen a sabiendas pues, osea la clásica derrota, loco, ya sabes que vas a perder pero igual sigues pa' ganar experiencia, por dignidad pura, por amor a la camiseta, pa' no quedar como un huevofrito, pa' jactarte de haberla luchado hasta el final como un buen warrior. Por otro lado, cuando no sabes que vas a perder es jodido cuñau, tú te computas que todo va a salir nais y que las palomitas van a volar bacán, que van a venir los cachorritos y la familia va a crecer y, conchesumá, todos tus patas van a querer a ser los padrinos y se van a pelear pa' ser los namberuan y toda la cosa. Pero mentira pues, nada más reality que la vida misma, la loca me choteó en wan, me puso el parche altoque, me hizo pisar tierra apurao': "Nunca me voy a casar con un escritor misio, yo quiero un verdadero hombre, un hombre que maneje camioneta, y que sea una 4x4, pliz!" Pa' que dijo eso cholario, ¡un miónca!, y yo que ahorraba pa' comprarle una steishonvagon para su movilidad personal (y pa' taxear por las noches cuando la cosa esté brava), me la bajó en una, me negó la posibilidad de convertirse en la doña y dueña de mi vida. Era mentira, causita, igual nunca se va iba a casar conmigo, sé que solo me dijo eso para barajarla lindo y no ser tan atorris. Me revienta que me dejen colgao', hermano, nunca voy a encontrar a la costilla de mi vida, a alguien que me haga piojito por las noches.


Don Beto viene con una chelita fresca, bien sudadita. La seca con una franela vieja.


Gracias maestro. Bueno, como te seguía diciendo, yo ya no sé si llorar o reír, si sentirme culpable o culparla de todito, como te dije, solo espero el pitazo final para que se acabe toda esta vaina. La firme que duele pues, es como tener una astillita en el bobo, es así chicoma y parece insignificante, pero por eso mismito, es más difícil sacarla, se adentra mucho más. Pero hablando así, entre varones, verdacita que me canceló bien con lo del billete. Yo no tengo, compare', ¡y que ni piense que por ella voy a conseguir más de lo necesario ah! porque eso ya es codicia pues, y Diosito castiga, ya sabes. No pensé que se me desviaría así, mano', que me vería como una mina de oro. Al final los dos nos ensartamos pues, ninguno era lo que esperaba del otro, fíjate que el destino es sabio pa' repartir los golpes, pero igual duelen pues, no hay nada que hacer cuñau...


Es triste verlo decaído y borrachoso, se me parte el alma en dos, sobre todo cuando sé que tiene la razón.


Estamos viendo el partido de la "U", son 3 puntos vitales para lograr el campeonato que estamos perdiendo por culpa de un empate inmerecido.


"Va Rabanal peligrosamente hacia el área y disparaaaaa/ataja el portero a medias y se le chorrea el balón/ cuidado con Cachito que puntea la redonda/la toca milagrosamente con el botín y es gol/ GOL DE UNIVERSITARIO DE DEPORTES!!!/ GOL!!!!!!!!!!!!!!!"


Nos abrazamos y gritamos a más no poder, brindamos como locos y lloramos de felicidad por ese glorioso gol esperanzador, que no es más que una moraleja inesperada del azar.


Termina el partido, resultado final Universitario 1 - Total Chalaco 0 .


Ya vez - le digo - tranquilo hombre, no todos los partidos se pierden.


Y entonces nos reímos de la vida como nunca.







X.

martes, 3 de agosto de 2010

Tu controversia me desarma



Se dice que bueno es hacer lo correcto y malo es andar cagándola. Andar cagándola debe ser incorrecto entonces, a no ser que hagas lo correcto y la cagues, pero sin querer. Aunque aveces uno quiere y la caga sin intención. Ya sea porque es indebido o ilegal, o porque es muy peligroso para ambas personas. Tú me entiendes. No siempre la cago a propósito, aveces me veo obligado a hacerlo, por el bienestar común. Otras se me sale instintivamente. Qué puedo hacer, estoy medio cagado.


Antes no importaba mucho que hiciera frío, antes tampoco importaba mucho "el amor no tiene edad" y esas cosas. Sabes a lo que me refiero. Hay límites impropasables, leyes irrompibles, riesgos innecesarios y personas imbéciles que se cruzan en los caminos. Yo me cruzé en el tuyo hace ya mucho, aunque ya mucho no importe mucho, sino poco importe bastante. Importe de seguro que sí, si bastante ha pasado en poco. Pasado todavía no es, es presente-futuro. Futuro no quiero que llegues todavía. Todavía no he pasado una noche durmiendo en la cárcel. Pasado, ¿qúe ha pasado?. Me cago en la Lingüística, aveces.


Esas escaleras son legendarias, ¿no que no?. Y el sofá, también, puede ser, se puede considerar dentro de la mueblería. Aunque yo soy más de las bibliotecas. Digamos que los estantes. Claro que sí. De material apolillado, fuerte olor a madera. Hay que ver libros gordos regados por el piso, humanitos leyendo textos, probando texturas, saboreando las novelas. ¿Qué autor me djiste que quieres leer? Déjame adivinar tu autor favorito. No claro que no, no insistas tanto, yo no soy un autor. Soy tu raptor. ¿Te puedo recomendar unos buenos?, pero jura no cambiar radicalmente, ¿sí?. No te vayas corriendo, aún hay mucha vida por leer. Devuélveme mis libros, no me cagues.


Vamos, corre. Carijo que esta brecha generacional se nos hizo demasiado extensa. Mi mala costumbre es jamás decir no. Por eso digo "tal vez". Está bien para ti. Está bien para mi. Está mal para el resto del universo. Han mirado culpablemente a dos personas, señores, los acuso de sapos y de escandalosos. Yo no quiero ser abogado si la ley no permite este beso. Quiero estudiar algo que le de la contra a toditos, a tú mamá también. Sí. Quiero ser profesor malpagado pero contento. No puedo pagar tales pituquerías. Disculpa si suena cagón.


Yo voy para allá y casi me atropellan cuatro veces. Taxi amarillo nomás, más peligroso que anaconda. Caminar es mejor, me alegro que lo sepas. Ya sé que ahí graban "Al fondo hay sitio". No sabía que no sabías, perdón. Vivimos lo suficiente como para morir de risa o morir de celos. Ya sé que no te importa mucho. Te gustan los parques y las bancas. A mí me gustan las palomas. Solo verlas, comerlas me dan penita. ¿Te has escapado denuevo verdad?. Te van a gritar otra vez. No te preocupes, puedo ser tu tutor. Ya soy mayor de edad. También puedo firmar hijos y ser encarcelado ¿sí o no?. Ja. Por supuesto que no. Ya sé que tu sueño es ser madre. Pero conmigo no. Tampoco con el "Señor buenas tardes". Ser madre sin quedar embarazada porque ya no quieres más dolor. Ta` que te entiendo y eres la cagada, déjame decirte, apesar de todo te aprecio bastante.


Las aventuras son interesantes. Esto que pasa es una aventura. No se me ocurre otro nombre para ponerle. Ya, aventurita. Los diminutivos son tus preferidos, nada que hacer con eso. Ganitas habían, personitas habían, amorcito había, miedito había, prohibiciones había, tu tía había, no se podía había, tu familia me odia había, todito, fíjate, todito había. Mi culpa es. No lo ves. Ya no usas los lentes. Los canjeaste por unos puchitos. Debí haberme quedado. Debí haber dicho que todo saldría bien. No me gusta mentir. Pero sí me gustan las galletas que me invitabas. Todo salió mal. Troya ardió. Los dioses me alejaron encadenado de tu cuidad. A esta hora ya no pasan los micros. A esta hora ya no pasan las horas. A estas alturas ya no hay nada que se pueda hacer. Tu controversia me desarma letalmente.


Lamento decirte que la cagué...





C

domingo, 4 de julio de 2010

Hace frío


Es una noche jodidamente fría como para escribir. Y uno escribe jodido porque si estuviera alegre escribiría cursilerías y esas cosas que empalagan el cerebro. Cuando uno escribe jodido y con frío pueden pasar muchas cosas. Como interrogarse incoherencias y responderse estupideces. O como pensar que las cosas se van a esfumar porque las relatas. De cualquiera de las dos formas es jodido y estúpido escribir cuando hace frío, porque se te hielan las manos.

Entonces haces todo de manera directa, vas al grano, no pierdes el tiempo. En serio cúanto tiempo has perdido ahí, hombre, te has estado revolcando en el lodo como un chanchito y recién te das cuenta que te agarraron de huevón. O sea uno de por sí ya es huevón, pero que te vengan a bacilar así, tan descaradamente, no pues, no tiene chiste el juego.

Porque todo esto fue un juego, ¿o me vas a decir que nunca lo ha sido?. Vamos, yo sé que siempre nos gustó jugar con fuego. Pero tú estabas con guantes, cojones, me estuviste engañando todo el tiempo mientras mis manitas se ponían negras. Se nos quemó la torta y ahí murió el payaso, ni que te cuento el desenlace.

Que te cuente la miss que porque nos jalaron en Inicial. Porque la historia de amor que escribimos era bien feita. Porque ni tú eras bruja ni yo príncipe. Porque te gustan demasiado las películas de patitos feos y yo me deshago de risa con las comedias románticas de Adam Sandler. Es la dura realidad. Nunca estuvimos hechos el uno para el otro y esas cosas. Deberías dejar de pensar que la vida es un algodón dulce y rosado. No es una clase de advertencia. Es un consejo del pescador del río de enfrente, que te está mirando mientras te intoxicas como un pez.


¿Sabes que en el río hay muchos peces no? Ya sé que el mar hay muchos más, pero el río tiene agua dulce. Esa agua que viene de las venas de mi sierra, esa agua que recorre mi cuerpo y mis entrañas, esa agua que nunca dejaré de beber.
Tú puedes quedarte con el mar, donde los buques derraman su petróleo, donde desencadenan los desagues y se mueren las lágrimas sinceras. No pretendas cambiar lo que está inherente en mí. La arena nunca va a saber tan bien como la tierra. Tenlo por seguro.

Pues todos miramos hacia algún lugar distinto. Lo malo es caminar con los ojos cerrados. No porque puedas tropezarte sino porque tal vez nunca te hayas visto y no sabes quién eres en realidad. Todo el tiempo crees mirar lo verdadero, nada más triste que eso.

Acá nosotros somos bien sencillos, déjame decirte, nos importa poco los algodones, los mares, la arena y los patitos feos. Pero no nos conformamos con poco. Cuando uno se la juega por el otro es capaz de cualquier cosa, hasta de hacerla de payaso si se diera. Somos capaces de todo.

Y si nuestras diferentes miradas se cruzan mientras caminamos en la madrugada, podemos ver el horizonte completo. Abrazarnos y celebrar un gol o una gauchada. Tomar un caldo de gallina o llorar en el hombro del otro, como dos chiquitos que se entienden solo en la tragedia y el llanto insospechado.

Me siento orgulloso porque más que perder, he ganado coraje. Se vienen grandes cosas para mí, lo presiento.

Por un momento quize que seas mi acompañante. Que veas como crezco, como una plantita. Y que seas tú la flor que nazca de todo esto, el fruto perfecto, mi felicidad bonita.

Sigo teniendo frío. Pero, carajo, soy humano. El frío me entosquece las manos, me las vuelve de acero.

Me apena que no hayas agarrado mi salvavidas, quizás todo hubiese sido diferente.




L.

domingo, 16 de mayo de 2010

El niño llora


El niño está triste, ¿qué tendrá el niño?. Esa es su parte preferida del poema de quien no se acuerda el autor, solo se acuerda la tristeza. Claro pues , si la tristeza siempre se queda, es una garrapatita que se te trepa y no te suelta en tiempo y cuarto. Pero qué se va hacer, hay que tener los cojones bien puestos para admitir que uno está triste.

El niño se sienta en una banca de aquel parque todas las noches, el condenado me conoce, cada vez que paso por su banca se quiere esconder porque yo una vez le dije que la tristeza era contagiosa. A pesar de todo aveces tenemos pequeñas charlas triviales que son masomenos así:

-¿Por qué estás triste?
-¿Por qué no habría de estarlo?
-Porque esta banca es para uno, no para dos.
-¿Entonces?
-Si te sientas con la tristeza no van a caber los dos.
-¿Eso significa que no estoy triste?
-Eso significa que estás sentado en la banca equivocada.
-Tienes razón.
-A veces. Ah por cierto, la tristeza es contagiosa.
-¿Tú crees?
-No lo creo, lo siento.

Después como que quiere llorar el muchacho y no se suelta, parece que se pega las lágrimitas con cinta skotch a la pupilas o que no ha pagado su abusivo recibo de agua indudablemente (bien, pero bien) potable.

A veces que lo vuelvo a cruzar y está en ese dilema de soltar el llanto o no, le digo que se deje de huevadas y que llore de una vez, porque solo los valientes lloran y no se tapan la cara, porque si te cubres los ojos al llorar se te quedan adentrito las penas y después no salen ni con thinner. Sí señor, hay que llorar bien llorado, hay que jugar bien jugado, y hay que pensar malpensado.

De vez en cuando me pregunto: ¿Qué tristeza tan grande puede tener aquella persona para entristecerse de por sí? Pareciera funcionar como una alarma, se oculta el sol y sale de su casa, se sienta en la banca y se pone triste. Admito que llorar es fácil, pero llorar con sentimiento, eso sí que es difícil. Me preguntarán: ¿Se puede acaso llorar sin sentimiento? Y yo les digo que, si yo no fuera Brad Pitt, no hubiese llorando en tantas películas.

El niño me entristece el día si lo veo llorando, con la cabeza gacha, porque llego en la noche y es mi última impresión del mundo exterior. Me pongo recontra pesimista y pienso que todo se está yendo al carajo porque un ser humano ahí fuera no encuentra consuelo. ¿Tendrá consuelo el muchacho? De eso no estoy seguro, pero de que no le caigo tan espeso sí, eso me di cuenta cuando se cambió a la banca para tres.

Otro día lo veo en las mismas, apenas cruzo el parque ya se puede sentir la tristeza subiendo por los pies, es una neblina apesadumbradora que te va transformando la sonrisa hasta voltearla, ahí recuerdo "Casa tomada" de mi inmortal Cortázar y pienso: Que poco leve es sentir la ficción destruirse ante tus ojos.

Es por eso que no puedo evitar desviar mi camino y preguntarle el por qué nos castiga así con su tristeza (y por qué se cambió de banca).

Me dice que en realidad él no quiere estar triste pero eso es su trabajo, que de eso va a vivir, que está escribiendo un libro acerca de la tristeza y que por eso la conjura por las noches para que le acompañe y le de un par de consejitos que, como usted sabe joven extraño, nunca están de más. No vaya a creer usted que me apena ver tanta gente indiferente nonono, está usted muy equivocado, no vale la pena rasgarse las vestiduras por aquellos jueces de Caifás que critican y quieren ver la paja en ojo ajeno cuando se pasan con la suya en su propia mano. A mi me da igual esos esperpentos, y que me perdone Dios, deberían morir ahogados en su propio orgullo lodoso.

Me parece bueno su discurso y lo aplaudo, casi todo me queda claro menos por qué se cambió a la banca de tres. Me responde en voz muy quieta:

-Estoy esperando a alguien en especial, a una persona.
-De todas maneras debería de sobrarte un espacio, la banca es de tres.
-Te equivocas, la tristeza viene conmigo, a ella no la dejo.
-¿Y se podría saber a quién esperas?
-Al amor de mi vida.
-Largo rato tienes.
-Sí, pero dicen que llega solo ¿no?
-Esperemos que sea cierto.

Los tres sentados en la banca, ella acompañando, nosotros esperando. Pasan diez minutos y nada.

-No viene, ¿qué hacemos?
-Ya sé, hay que hablar de algo.
-¿Qué se te ocurre?
-Literatura infantil.
-Ni a balas, tiene que ser algo que podamos compartir los tres.
No lo pienso dos veces, un foquito se enciende dentro de mí y de mi boca sale sin mi permiso: Hablemos de fútbol.

Todos parecemos de acuerdo y hablamos por horas. Nos entristecemos en complicidad y hacemos promesas incumplibles de clasificación que ni Aladino las creería.

Luego presiento que tal vez él no esté triste sino que yo estoy demasiado feliz. Y ahí me doy cuenta que estas cosas pueden ser peligrosas, sobre todo si la tristeza está presente. Entonces quiero acotar algún argumento inválido para desaparecerme de ahí pero el muy pendeivis lo percibe y se adelanta:

-Creo que no viene porque estás sentada en su sitio.
-Es posible.
-Es mejor que te vayas, pues, mira que me la friegas sin que te haya hecho nada.
-Está bien, niño.
Me paro y cruzo la pista hacia mi casa pensando en que el niño parece jamás perderse ningún partido por televisión y que este parquecito sucio y sus banquitas grafiteadas no serían lo mismo sin el condenado niño y su tristeza que no deja respirar.

-Yo sí lloro por mi fútbol carijo, yo sí lloro por ustedes y no escondo la cara, yo sí lloro pero no me ven, porque ustedes estaban llorando primero.





A......Z

viernes, 9 de abril de 2010

Hasta los 18



El amor no tiene edad ¿No es así? No me lo va a negar si lo aprendí de usted, ¿Acaso usted tiene edad?, ¿Cree tal vez que yo tenga edad? Yo no tengo edad, tengo necedad.

Tengo necedad porque insisto en que voy a llegar hasta los 18. Sin embargo, usted me ha dicho: No vas a llegar hasta los 18. Pero las demás personas creen que también así será. ¿Debemos darles, entonces, la contraria? Yo ya sé la respuesta automática que me dará y me la reservo pero, sé que me permitirá comportarme como un gran renegón y dar la contraria al mundo. Entonces pienso en que SÍ voy a llegar hasta los 18.

Si empezamos por lo que conversamos la vez pasada de seguro le será más evidente que sí. Me decía que ando tan menudito así, que el viento pareciera que me quiere llevar, y no le niego que yo aveces me dejo, porque ando tan cansado de vivir que suele darme lo mismo. Y vuestra explicación científica para todo este fenómeno es que mi metabolismo me quiere hacer desaparecer del mapa porque no hay sino otra forma de que me interese en algo, ni siquiera en mí mismo. Así que debo retomar cierta fortaleza y optimismo porque sino es muy probable que desaparezca, esa es vuestra teoría.

Yo tengo otra teoría. Pienso que ya estoy algo extinto pero que todavía estoy aquí. Y que si lo sigo estando es porque debo pedirle aún perdón por muchas cosas antes de llegar hasta los 18. Perdón por fijarme vanidosamente en usted y siempre bajar la cabeza cuando me mira, perdón por sentir esos celos imaginarios cuando habla con sus amigos y me hace delirar, perdón por ese silencio que aveces me gobierna cuando no hay más que el viento entre los dos, perdón por ser tan poco agradable a esta vista pública que usted adorna sin esforzarse siquiera, perdón por ser tan sinvergüenza para todo menos para usted, perdón por seguir siendo un niño inmaduro con mi tonto comportamiento, perdón por todos los gustos y pasatiempos extraños que me desacreditan ante sus ojos, perdón por mis malos chistes y todavía no haberle hecho sonreír, perdón por esta timidez constante que no me deja contemplarle por más de 3 segundos, perdón, perdón...

Luego decirte que eres una de las pocas personas que hace surgir un sentimiento de acaramelamiento en mí, que sin hablar me destapa una sonrisa cuando ando todo zombie y ojeroso por la universidad, chocando con toda gente, ardilla y venado que se me cruce.

¿Sabe? Si le trato de usted es porque en mi mente se me torna un poco inalcanzable, pero le pido perdón y le ruego que me deje hablarle de tú a tú, perdone mi exagerado sentido de confianza pero es la única forma de que pueda hablarle con el corazón.

Quiero decirte que eres el regalo que no recibiré en mi cumpleaños, que eres lo que me faltará y no podré llenar con nada. Que en la vida no he logrado nada y es por eso que no tengo nada que celebrar, menos si no es a tu lado. Que tranquilamente cambiaría todo agasajo banal por tan solo compartir unas palabras contigo y que, como no estás, solamente me queda decirte: Feliz cumpleaños.

Feliz cumpleaños a ti porque para mí no sé si lo será, porque tú te lo mereces más que yo, porque tú debes vivir más años, porque tú eres más importante, porque dependo de ti para seguir.

Entonces creo que no llegaré hasta los 18 y pienso que tienes razón. Llegaré hasta los 50, hasta los 80, hasta lo 100, hasta los que tú quieras. Solo dime cuántos y yo los cumpliré.

No tendremos edad nunca, preciosa, tendremos necedad para siempre.

Y que el mundo nos agarre si nos encuentran sueltos por ahí, dos locos en un mundo pueden cambiar muchas cosas, créeme.

Créeme...



CHAMA.




jueves, 18 de marzo de 2010

Ser tu amigo


Todo inicia con un recuerdo (así de trágico puede llegar a ser), y es tan trágico que me pregunto si acaso no es esperanzador. Me detengo un momento, entonces, y miro mi pasado, luego, miro sin ánimos hacia el futuro (si es que existe) y me doy cuenta de que aún me falta mucho por hacer (y deshacer).


He dejado muchas tareas incompletas a lo largo de mi corto existir. Entre ellas se encuentran algunas como enseñar Literatura en mi colegio, leer obras clásicas que simplemente no me atraen (pero debo), escribir un par de libros de bajo presupuesto (o caer en el intento), montar una estruendosa orquesta de salsa (preferiblemente cubana), rebatir con mi hermana algún cuento de Cortázar, incursionar alocadamente en la política (y salir perdiendo), etc.

Son muchas e imposibles en su mayoría (idiotas también). Sin embargo, hay una que estoy seguro que es la que me hará sentir mejor: Ser tu amigo.


Sí, ser tu amigo, o almenos intentar serlo, porque debe ser algo difícil (por no decir imposible), y es algo que vengo esperando desde hace varios meses, como creyendo que el destino nos fuera dar la oportunidad algún día de estos, cuando yo ya la he malgastado todas en muchas ocasiones y llorado amargamente por las noches.


Lo peligroso es que sé que lo sospechas, y no sé si eso sea positivo o contraproducente. Debo dejarlo a la suerte, como todo en mi vida. Tal vez entre tanta pérdidas alguna vez me toque ganar.


Ya tengo planeando todo desde hace mucho, después de tantos intentos fallidos creo que he encontrado la manera más quijotesca y homérica para lograrlo, dándote la importancia que te mereces y la honorabilidad que no tengo.


Te resumo mi plan en los siguientes pasos:


1)Averiguar denuevo tu nombre (que olvidé tratando olvidarte)

2)Terminar el libro que vengo trabajando (es un decir)

3)Publicarlo con una dedicación engalanada por tu nombre.

4)Presentarlo en la universidad que estudiamos, con la compañía del gran Eloy Jauregui.

5)Contar buenos chistes y decir muchas lisuras en la presentación para parecer un escritor bohemio.

6)Asegurarme de que asistas y que (no) me oigas.

7)Comprarme mi propio libro (renegando, sin duda).

8)Acercarme a ti entre la (poca) gente.

9)Sacar mi viejo lapicero azul.

10)Pedirte que me firmes mi (mal) libro en la carátula.


Ahora viene la parte que depende de ti, la que no tengo permitido planear pero sí imaginar, y que es básicamente lo siguiente:


11)Garabateas artísticamente la carátula.

12)Me dices que no te caigo como escritor (que por cierto no soy) pero que tal vez como persona.

13)Te pregunto si es que quieres ayudarme a escribir mi vida.

14)Me dices que sí, pero con la condición de que no sea con lapicero azul.


La aventura se desata, sabemos lo que el mundo propone y lo que nos falta por proponerle a este.

Por lo pronto falta mucho, pero cuando estes aquí estoy seguro que podremos afrontarlo sin descaro.


Y cuando caminemos juntos y entres en mi vida, viviré trás de ti como en una especie de fototropismo, me acercaré hacia a ti como a la luz. Y si te alcanzo se irá la oscuridad, quizás ni la muerte nos separe, inclusive.



Chama.